sábado, 21 de diciembre de 2013

Cho Cualquiera y la oscuridad (Cho Vito in memoriam)




Me adentré en lo profundo de mi ser
pero estaba oscuro, muy oscuro y me volví
regreseme a la superficie, donde estamos cómodas.
Las personas siempre queremos luz, y brisa
la brisa que se lleva las marcas en la arena
y la luz pese a rancia, abyecta y descolorida
oculta la oscuridad o ¿es al revés?

Sea como fuere y fuere como sea
siempre nos gustó la luz y la brisa.
Por eso nos andamos a vivir a la playa
aunque los pobres no podamos
como se encarga de recordar el vetusto,
mustio, zafio, subyugado, ahogado y enterrado
Cho Juan, Cho Pedro, Cho Jacinto o era ¿Cho Vito?
Da igual, cualquier pobre sabio de pueblo y barrio sabe más
por viejo y pobre diablo que los diablos que no nos dejan vivir con el mar
esos que juran por Guillermo Tell construir un hotel
y que tras el funesto y fugaz acto, se llevan la manzana, la cabeza y la flecha.

(2012) Omar  X.

Afilando el cielo (surrealismo)




Esta mañana vi afilar el cielo con el pico de un pájaro, un pájaro verde y negro con
ruedas en vez de patas, con ojos en vez de orejas, con orejeras polares y pilares de ojeras
alrededor de la cuenca de sus ojos. Subía y bajaba cual péndulo con alas, ramificando formas
en el horizonte que sólo son capaces de dibujar los monos, se acercaba hasta una chica tímida
que paseaba con un libro.
El libro se irguió y comenzó a rapear parrafadas de sus propias
páginas, la chica no salía de su asombro, y tan fue así que su asombró se construyó una cabaña
con sus lágrimas de miedo, la chico huyó despavorida, por el camino escuchó a los hombres
del campo balar y bailar al ritmo de un martillo sin metal -como cabras- pensó la chica baja en
voz alta, y en un abrir y cerrar de nalgas se vio en un bodegón de carne cabra como comensal
 -¡cómo comen sal!- espetó la muchacha del hacha  - ¿Cómo comen sal?-dijo la chica alta en
voz baja.
De repente, y sin más dilatación dio a luz un hombre a un puerco usb, una anciana
presente en el bodegón, que actualmente regenta un guachinche llamado "la regenta", agarró
al puerco y llevóselo dentro a la sala de operaciones, donde lo cortó en varias óperas y 
raciones, la señora había estudiado solfeo de ahí que no le gustara tomar el sol, ella prefería el
el sol con leche igual que se protegía su piel del arroz con rayos uva. La muchacha que había
avistado al pájaro, seguía corriendo por los pardos prados llenos de depravados y vados sin
garaje- esto es un ultraje- dijo la chica mediana en voz mediana. 
El pájaro bajó en forma de
coliflor cósmica del toboso y en eso apareció un oso con forma de tubo que portaba gin-tonic
en su interior, ambos preguntaron a la chica -¿Por qué corres?-, - ¿Por qué no? dijo la
muchacha inteligente con voz tonta, - no te vamos a hacer daño, verás el mundo real nunca ha
sido como tú quieres que sea y ahora no va a ser diferente-, -yo quiero ir a casa y estudiar-. -
aquí puedes refugiarte y los libros aparecen según los pienses, el conocimiento según lo
quieras asimilar-.
 La muchacha corrió hasta que se le perdió de vista, el oso de tubo nunca
supo de donde apareció ser tan raro y poco condescendiente,  se fue a nadar en su propia
ginebra con una sonrisa de borde a borde, el pájaro se preguntó el porqué de tanta alienación
y falta de inventiva, se acordó de Platón y de Marx cuando alzó el vuelo y se echó a volar
con un aleteo convencido y feliz, las plumas de lentejas caían sobre la tierra fértil sembrada de
corazones y cerebros futuros que alimentarán el núcleo de la energía universal, tal y como lo
marca su tal y como.

(2013)  Omar X.

lunes, 30 de julio de 2012

Magua en Vena.




Sí, la sangre es
Magua de mi cuerpo,
Que late por no tener,
Que tiene que latir.



De Pañales y Abejas




Me pienso
Me hundo
Levanto, recojo, respiro
Me piro, vampiro, no muerdo
Ni sangro, ni dientes
La plata ya no me hace daño
El estaño, la miel y tu piel
En el panal sin pañal
Ni temor ni ternura
Tú puedes ser abeja
Yo no puedo ser más tonto
Por tanto, entretanto
Y entre tanto tinto y tiempo
El tinto de entretiempo
De descanso, de receso
No llega y tu piel se derrite
En el fuego de mi tontería
No hagas miel en el día
Que haré en la noche tu piel
Hombre en panal, apicultor
Hombre en pañal, ese soy yo.

El Tren Progresa Adecuadamente.

En la estación del tren, una mujer vetusta y aturdida por el vaivén urbano no sabe interpretar los símbolos que, a su juicio, revolotean cuadriculados y colorados en el pedazo de metal colgado del techo. Sin embargo, sí sabe que debe ver a su hermana que espera en la parada 23 de la "línea azul", lugar de residencia de su hermana según el amable guardián de la entrada.

Luego de un rato, no encuentra la señora más líneas que las amarillas que separan los andenes y el azul sólo es visible en la gota de cielo que deja entrever la claraboya superior, de resto, todo es gris, frío, metálico. En su creciente desespero, pide ayuda a un joven -Mire usted los rótulos- le dice. -No sé leer- responde tierna y tímidamente la mujer. Pregunta a una jovencita -Revise el folleto, está el horario y recorrido- le contesta la joven. -No sé leer- responda tímida y tiernamente la señora. Otro muchacho pasa a su lado con la mirada perdida - Pregúntale a un operario, yo tengo prisa- espeta el joven vagamente y corre escopetado hacia un vagón.

Los jóvenes no salen del asombro de saber que , en la moderna y avanzada civilización, la mujer no ha aprendido a leer. La mujer no sale del asombro de que ningún joven sea capaz de explicarle el camino, se asombra más aún al reconocer a la letra como vencedora de la palabra en la avanzada y moderna civilización. Para ella no más que una callada, gris, metálica, cuadriculada, impasible, temerosa de pausa y de tacto.

Huída en Surinam

Las mujeres blancas de los terratenientes tomaban té en la terraza mientras se mofaban de las mujeres negras. Las mujeres negras del terrateniente, esclavas, sumisas, sojuzgadas y para colmo risibles marionetas a los ojos de las otras mujeres de los señores.

Un buen día, huyen las mujeres negras a través de la plantación en busca de un horizonte nuevo, intangible desde las májaras de negritud y sudor. Aún en la mina de esclavos, las mújeres blancas, atónitas y atomizadas ante la repentina deserción y sin saber como trabajar la tierra, empiezan a temer por el futuro de sus tripas roídas de chisme y lujuria y maltrechas por la opulencia. Sus rubios y lacios cabellos no podrán ser atendidos si no hay negras que produzcan el bien maldito que llena las cajitas de usura en los latifundios. Antes se reían del pelo crespo y rizado de sus esclavas.

Las esclavas huídas llegan a tierra libre sin hombres que atender y sin mujeres que se rían de su cabello.En ese misma "cabellera irrisoria" de pelos entrelazados e infinitas espirales se guardan las semillas robadas de la plantación para que la tierra otorgue sus frutos, y sus manos bicolores, enésimo motivo de burla de las mujeres blancas, repletas de sapiencia y experiencia para que la naturaleza dé lo que sabe dar. Ahora, de lejos, las mujeres negras, libres de cadenas de colores, contemplan la linde de las plantaciones: se ríen de los furiosos terratenientes al borde de la bancarrota y ven a las mujeres blancas con sus sucios cabellos rubios beber de un balde de barro sentadas en el borde de una banca rota.  

Objeto de objetivo.

 

Poemas subversivos y 
satíricos con toques líricos.
Vómito social para crear
conciencia real 
acerca del individualismo
más vil,vulgar,volatil y viril
producto de la burguesía,
el poder y la hipocresía.